Yo le envié mi opúsculo que trata a la religión como una ilusión, y él me respondió que compartía sin reserva mi juicio sobre la religión, pero lamentaba que yo no hubiera apreciado la fuente genuina de la religiosidad. Ésta residiría, según su criterio, en un sentimiento particular que a él mismo no suele abandonarlo nunca, que le ha sido confirmado por muchas personas y se cree autorizado a suponerlo en millones de seres humanos. Un sentimiento que preferiría llamar sensación de eternidad; un sentimiento como de algo sin límites ni barreras, en cierto modo oceánico. Este sentimiento –proseguía- es un hecho puramente subjetivo, no un artículo de fe; de él no emana ninguna promesa de inmortalidad personal, pero es la fuente de la energía religiosa que las diversas iglesias y sistemas religiosos captan, orientan por determinados canales y, sin duda, también agotan. Sólo sobre la base de ese sentimiento oceánico es lícito llamarse religioso, aunque se rechazara toda fe y toda ilusión.
Sigmund Freud: El malestar en la cultura




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Juan:
Que regalazo el vídeo de Curro. No hay pase al aire y siempre lleva al toro enganchado en las telas, muy metido en el engaño.
Un saludo
El vídeo es una pasada, Enrique. Me lo encontré y dije: "¡al blog!".
Y aunque los de REM no nacieron en Camas ni se llaman Curro, la comunión con sus "fieles" que se ve en el vídeo, es también "religiosa". Ésos salieron "toreando" del concierto.
Saludos.
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