jueves, 14 de abril de 2011

798 millones de motivos para desnudarse




“Ya no necesitamos salpicarnos de sangre, basta ir al supermercado y comprar una bolsa de plástico llena de lonchas envasadas al vacío... Por supuesto, ello no quiere decir que seamos más ilustrados ni mucho menos más «morales» o realmente compasivos -como suponen algunos de nuestros «neobudistas» de guardarropía-, sino que como buenos urbanitas desconocemos más y más lo rural... aunque sin prescindir de sus regalos culinarios o del resto de sus formas de utilidad.

Como asevera razonablemente Ruth Harrison, «la crueldad sólo es reconocida cuando el beneficio cesa» (Animal Machines)."

Fernando Savater (2011): Tauroética, pp. 45-47.





Casi ochocientos millones de animales fueron sacrificados en los mataderos españoles durante 2010, según la Encuesta de sacrificio de ganado elaborada por el Ministerio de Medio Ambiente. Exactamente, 798.201.552 animales, entre terneros, cerdos, cabras, pollos, caballos y conejos.

La cuestión que debería reclamar la atención urgente y continua del activismo antitaurino -si verdaderamente les preocupase el sufrimiento animal-, son las condiciones de esos 800 millones de animales hacinados industrialmente durante toda su vida bajo condiciones artificiales. El problema auténtico del bienestar animal reside actualmente en este sistema intensivo de explotación ganadera, donde el animal es tratado con hormonas de crecimiento y antibióticos mientras se le ceba en instalaciones que requieren un gran consumo de energía fósil y que resultan extremadamente contaminantes para el entorno.

¿Para cuándo una performance ante un matadero o una granja industrial? ¿O es que resulta que como no se ve lo que allí ocurre, se les disipa la compasión a los monopolizadores de la sensibilidad contemporánea? Ojos que no ven, antitoro que no siente.




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Esta preciosidad fotografiada por Laurent Larrieu es un pablorromero cuya vida, como la de cualquier toro bravo, se desarrolla en un ecosistema natural y bajo un sistema de producción extensivo que requiere un escaso aporte de energía fósil y garantiza el mantenimiento de la biodiversidad. De manera indirecta, este modelo ganadero evita la erosión y previene los incendios, al tiempo que contribuye a un desarrollo rural sostenible, fijando población sobre el territorio y con un interesante potencial de actividades turísticas vinculadas a la dehesa. Motivos más que suficientes para mostrar a la sociedad el argumento ecológico como el esencial en la reivindicación de las corridas de toros.

Aunque lo relevante de la comparación entre ambos sistemas de producción ganadera sean las condiciones cualitativas en que transcurre la vida de los animales -y ya que este blog es de cifras y letras-, no está de más recordar que fueron 10.247 reses las lidiadas en plazas españolas durante 2009, último dato oficial publicado por el Ministerio del Interior. Frente a los 800.000.000 de animales abatidos en mataderos tras una vida estabulada, 10.000 toros combatidos en los cosos tras una vida en su medio natural.


Si me desbordase la compasión animalista, no tendría dudas de cuál debería ser en conciencia el objetivo fundamental de mi activismo.






Fuentes:

Ministerio del Interior. Comisión Consultiva Nacional de Asuntos Taurinos: Estadísticas taurinas correspondientes a la temporada 2009

Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Subdirección General de Estadística: Encuesta anual de sacrificio de ganado 2010




4 Deja tu opinión de aficionado:

MARIN dijo...

Genial Juan. Con su permiso señor presidente, me lo llevo al Retoñal.
Un abrazo y gracias por anticipado.

Enrique Martín dijo...

Juan:
Yo tengo la sensación de que muchos se están olvidando de que los animales no son personas, son animales, lo que no quiere decir que haya que maltratarlos, ocmo hacen con los perros ahorcados, con los perros domésticos a los que se despoja de todo instinto animal convirtiéndolos en seres estresados y agresivos. Como todo ser vivio el animal merece ser respetado y cuidado, pero de ahí a ponerlo en la cima de la sociedad, creo que hay un término medio. Pero también parece que muchas de stas personas se creen que el jamón, el filete, la leche, los huevos, los embutidos, la morcilla y tantas cosas más, se crían en blisters del Carrefour. A mí sí que me da pena ver un perro de Alaska o un perro lanudo a 40ª en agosto en Madrid, resoplando como un fuelle para intentar ventilarse.
Un saludo

Juan Medina dijo...

Pa'lante, Marín. Será un lujo verme por El Retoñal.

Es importante y significativo que a alguien como tú, que has dedicado entradas tan cariñosas a tu perra Kenia y que tienes a Hachiko en tu blog, le haya gustado este post. Queda clara la diferencia entre un ecologismo conservacionista de la naturaleza (que tan bien representas tú y el mundo del toro), y un animalismo antihumaniata que iguala hombres con cucarachas.
Gracias y un abrazo.

Juan Medina dijo...

Así es, Enrique. No puedes haberlo explicado mejor.

Ya se ha contado alguna vez en la blogosfera que las primeras leyes de bienestar animal fueron aprobadas por los nazis, que tenían claro que en la cima de la sociedad se situaban los arios, después los animales y abajo del todo judíos, homosexuales, gitanos... Hitler y su cúpula eran vegetarianos y precisamente sensibles con sus congéneres humanos no parecían, la verdad.
Un saludo.